Historia y Datos de Interés

 

VACHERON CONSTANTIN

En el año 1731 nació en Ginebra Jean-Marc Vacheron, descendiente de inmigrantes franceses protestantes que huyeron de su país de origen tras la Revocación del Edicto de Nantes en 1685. Según la reglamentación de la ciudad, al ser hijo de inmigrantes, Jean-Marc Vacheron no gozaba de los plenos derechos de un ciudadano ginebrino. Este hecho impulsó de forma evidente el origen de una tradición artesana global y una especialización en el universo de la relojería durante la segunda mitad del siglo XVI.

En 1755, con tan sólo 24 años, Jean-Marc Vacheron abrió su propio taller de relojería junto a tres de sus hermanos: Jean, que elaboraba las cajas, Jean-Etienne, que confeccionaba útiles y Antoine que montaba las cajas. En 1785, tras treinta años de trabajo, Jean-Marc Vacheron decidió confiar la responsabilidad de su empresa a su hijo Abraham, que era ya todo un experto en el oficio. Durante el siguiente medio siglo se realizaron las principales innovaciones técnicas en el mundo de relojería dando lugar a lo que podríamos denominar como “etapa dorada de la relojería suiza”.

El verdadero salto cualitativo de la manufactura se produjo unos años más tarde, a partir de 1810, cuando Jaques-Barthélemy Vacheron, nieto del fundador, se hizo cargo de la empresa. Fue él el responsable de las primeras exportaciones de Vacheron a Francia e Italia y ante la necesidad de expandir la marca más allá del continente europeo, Jaques- Berthélemy decidió asociarse en 1819 con el hombre de negocios François Constantin. Dese ese momento, la empresa pasó a denominarse Vacheron & Constantin.

La entrada de Constantin en la empresa potenció los negocios internacionales y aportó uno de los lemas más representativos de la empresa: “Faire mieux si possible ce qui est toujours possible” (hacerlo mejor si es posible, y siempre es posible).

Otro momento crucial en la historia de la empresa fue la incorporación en 1839 de George-Auguste Leschot como ingeniero de producción. Leschot revolucionó las técnicas de producción desarrollando varias herramientas que facilitaban significativamente la producción de relojes, así como la mejora y reducción de los costes globales de producción. Este hecho impulsó todavía más a la empresa, que para aquellas fechas, ya gozaba de un considerable prestigio. En 1877 se oficializó el nombre de la compañía como “Vacheron & Constantin, Fabricants, Genève” y tres años más tarde, se adaptó la cruz de Malta como emblema. El diseño está basado en una de las piezas del barrilete.

En 1906 se inauguró en Quai de l’Ile, en pleno centro de Ginebra, la primera boutique Vacheron & Constantin.

Unos años más tarde, sobrevino a la empresa una dura etapa de crisis provocada por la Gran Depresión, que trajo consigo una importante reducción de las ventas. En 1936, Charles Constantin se hizo cargo de la dirección empresarial y en 1938 Georges Ketterer entra en el consejo de administración. Dos años más tarde, asumió el control y la dirección de la sociedad.

Superada la crisis y la segunda Gran Guerra, la empresa fue remontando poco a poco gracias a importantes encargos de distintas personalidades y casas reales.

En el año 1946, Vacheron Constantin creó uno de los relojes más complejos de su historia, un reloj de bolsillo realizado a petición del rey Faruq de Egipto que tardó cinco años en ser realizado. El reloj presentaba 14 complicaciones, 820 componentes y 55 rubíes. Toda una proeza técnica en la época.

Durante la década de 1950, la emblemática relojera suiza lanzó novedosos modelos que pronto le otorgaron más fama y prestigio. En 1952, por ejemplo, Vacheron lanzó un nuevo y exitoso modelo de reloj de pulsera caracterizado por su atípica forma y tamaño. Conocido por los coleccionistas como “Cioccolatone”, presentaba una forma rara, cuadrada y combada lo que le otorgaba gran elegancia y distinción. En 1998 este modelo fue reeditado por la casa y rebautizado con el nombre de “Toledo”.

En 1954, destaca el curioso modelo “Aronde” (golondrina en francés antiguo) caracterizado por una nueva estética que combina la forma rectangular con curvas pronunciadas.

En 1955 la marca lanzó su cronógrafo de pulsera con escala taquimétrica Ref. 6087 conocido como “Cornes De Vache” por la forma de las patas de su caja. También en el año 1955, la marca sacó a la venta un reloj de pulsera “ultraplano” con calibre 1003 y movimiento de cuerda manual. Fue el reloj de pulsera más plano del mundo con tan sólo 1.64 mm de grosor.

En el 1969 murió Georges Ketterer y tomó el relevo de la empresa su hijo Jacques. Cabe destacar el hecho de que en 1972 Vacheron recibió de la mano del primer ministro francés François Xavier Ortoli el prestigioso “Diplôme du Prestige de la France” hecho relevante para la casa ginebrina, que conmemoró con la creación de un nuevo modelo asimétrico con movimiento de forma ovalada. El elegante modelo “1972”.

En el 1977 con motivo de su 222 aniversario, Vacheron Constantin lanzó un nuevo y moderno reloj de pulsera caracterizado por la estética típica de la época: el “222”. Su característica principal es su caja “monobloque”, equipada con un bisel atornillado y un brazalete integrado que permitía la alta resistencia de este reloj en condiciones adversas. Este modelo está considerado como precursor del actual modelo “Overseas”.

En 1979 nació el “Kallista”, un reloj joya extraordinario, valorado entonces en cinco millones de dólares y con un peso en diamantes de más de 130 quilates.

Tras la muerte de Jacques Ketterer en 1987, la empresa pasó a manos del coleccionista y multimillonario Jeque árabe Ahmed Zaki Yamani. Es justo durante este periodo cuando se fabricaron las colecciones “Les Joailleries”, “Les Essentielles”, “Les Historiques” y “Les Complications”.

En 1996, Vacheron Constantin se incorporó al grupo Richemont (propietario de otras prestigiosas marcas relojeras) y en 2005, celebró el cuarto de milenio de fabricación ininterrumpida de relojes, convirtiéndose así en la relojera más longeva del mundo.

Desde sus orígenes, todos los relojes creados por Vacheron Constantin tienen una relación directa con la técnica, la estética y el acabado. Todas y cada una de sus piezas fueron y siguen siendo elaboradas a mano, hecho que les permite seguir innovando en cuanto a técnica y proceso creativo de cada uno de sus movimientos.

Así pues, la marca de relojes más longeva del mundo es garantía de calidad y durabilidad desde sus inicios y ha sabido conservar a lo largo de su historia su seriedad y “savoir faire”.

Website: www.Vacheron-Constantin.com