La Conexión Olímpica de los Cronómetros o Stopwatches

Los cronómeros han sido utilizados durante mucho tiempo en eventos deportivos de todo tipo, aunque en los juegos olímpicos ha sido más notorio y las grandes marcas los han utilizado como plataforma para posicionar la marca, ya sea Omega, Heuer, Longines, Seiko o Tissot.

 

Problemas desde el inicio

La importancia del cronometraje se hizo patente ya en los primeros Juegos Olímpicos modernos que se celebraron en Atenas, en el año 1896. Los jueces usaron sus propios cronómetros para cronometrar las marcas y llevar el control de los tiempos. Ello causó graves problemas a la hora de determinar la precisión de los resultados. No solo existía el problema del posible error humano, sino que los diferentes cronómetros utilizados tenían diferentes niveles de precisión. Por ello, buscaron el expertise de las grandes marcas relojeras para el control de los tiempos.

 

Desde 1896 hasta los años 60

El uso de cronómetros para medir los tiempos en los eventos olímpicos comenzó en los primeros Juegos Modernos en 1896 y terminó en la década de 1960, con la llegada del cronometraje electrónico y digital. La realidad se impuso, y vimos como las almohadillas táctiles eran más rápidas que los pulgares de los cronometradores, y la visión electrónica era sin ninguna duda, más rapida y se equivocaba menos que las personas.
 

¿Cuales fueron los principales hitos de los StopWatches y su conexión con el deporte olímpico?

En 1916, Heuer inventó el cronómetro "Mikrograph", el primer cronómetro deportivo del mundo con precisión de 1/100 por segundo. Antes del avance de Heuer, la precisión de la gran mayoría de los instrumentos de medición era 1/5 de segundo. Entonces, Heuer usó la revolucionaria Micrografía para eventos de tiempo para los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, París en 1924 y Amsterdam en 1928. Heuer una vez más contribuyó con el engranaje de sincronización en los juegos de Verano e Invierno en 1980, pero esos cronómetros electrónicos tenían poco parecido a las piezas mecánicas utilizadas en la década de 1920. Eran digitales y no mecánicas.

La marca Omega hizo su primera aparición en Los Ángeles en 1932. Treinta cronómetros fueron distribuidos por un técnico de vigilancia para cronometrar 117 eventos en 14 deportes disputados por 37 países. Omega desde entonces, ha estado muy vinculada a todas las Olimpiadas desde entonces, ya sea de forma directa o indirecta.

 

Las Marcas que lideraron el cronometraje Olímpico

Además de la importancia de las marcas líderes, como fueron Omega y Heuer, también han tenido presencia olímpica otras marcas, como Seiko, Junghans, Seiko, o hasta incluso el revolucionario cronómetro 1/100 de segundo de Minerva, que tenía funciones de segundos divididos. Minerva (posteriormente adquirido por Omega) fue el cronómetro preferido para los Juegos de Invierno de 1936.

También, el gigante relojero japonés Seiko fue el cronometrador oficial de cinco juegos, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 y los Juegos de Invierno en Sapporo en 1972 y Nagano en 1998. De hecho, Seiko es la compañía responsable de la innovadora pistola de arranque electrónica. Pero estamos hablando de contadores mecánicos de mano aquí, y la contribución de Seiko a esa tecnología llegó en 1964, cuando ya dispusieron de cronómetros con una precisión de 1/5 segundos y 1/10 segundos.
 

La electrónica acabó con el StopWatch

Como hemos comentado, a partir de los años 60, con la irrupción de la tecnología electrónica y digital, bajaron los precios, la complicación en la fabricación de los mecanismos, el mantenimineto, la precisión, la fiabilidad y la ausencia de error humano.