Historia y Datos de Interés

 

BLANCPAIN

Blancpain es, literalmente, la empresa dedicada a la fabricación y distribución de relojes más antigua del mundo. Sus inicios se remontan al año 1735 en Villeret, una comuna suiza del cantón de Berna, situada en el distrito administrativo del Jura bernés. Allí, Jehan-Jacques Blancpain, fundador de la empresa, se dio cuenta del fructífero negocio que podía suponer para él el mundo de la relojería, que por aquellos entonces, era una actividad novedosa. Así pues, podemos considerar a Jehan-Jacques Blancpain un visionario en el mundo de la relojería.

Ya desde sus inicios, la empresa fue todo un éxito y además, los hijos de Jehan-Jacques supieron continuar con la tradición familiar y gestionaron favorablemente la todavía joven empresa. En 1815, Frédéric-Louis Blancpain, bisnieto del fundador y director de la empresa en aquellos tiempos, modernizó notablemente la compañía, agilizando los medios de producción. Supo dar el gran paso: del taller a la fábrica. Empezó entonces la fabricación en serie, y con ella, llegó el aumento de la producción. Pero la industrialización de principios del siglo XIX trajo consigo una fuerte bajada de precios de los relojes, y fue una etapa dura para las empresas del sector. Afortunadamente, Blancpain fue una de las pocas empresas que consiguió sobrevivir en Villeret. En 1926, la manufactura se asoció con el relojero John Harwood y comercializó el primer reloj de pulsera con movimiento automático, pocos años después, comercializaron el primer reloj para señora con el mismo mecanismo.

En 1932 tras más de 2 siglos de empresa familiar, la compañía pasó a manos de los colaboradores más cercanos de Frédéric-Emile Blancpain: Betty Fiechter y André Léal. A partir de ese momento, la empresa pasó a llamarse Rayville S.A., succ. de Blancpain. A pesar de este cambio, la empresa continuó conservando su identidad.

En 1953 Blancpain lanzó uno de sus modelos más icónicos: el Fifty Fathoms, fabricado para los submarinistas del ejército francés. Pocos años después, la marca cosechó otro éxito con su modelo: Ladybird. A finales de 1950, la producción de la compañía era de 100.000 piezas al año. Fue entonces cuando la compañía pasó a formar parte de Société suisse pour l’industrie horlogère (SSIH) su producción aumentó entonces a más de 220.000 relojes al año. La década de los setenta fue, como para todas las relojeras suizas, una etapa de crisis debido a la llegada al sector de los relojes de cuarzo.

En 1983, la SSIH vendió el nombre Rayville-Blancpain a Jacques Piguet, hijo de Frédéric Piguet y director de la empresa epónima, y Jean-Claude Biver, que entonces trabajaba en SSIH. La empresa se instaló en Brassus, en el valle del Joux, y pasó a llamarse Blancpain SA. Hasta ese momento, la empresa fabricaba movimientos para otras marcas, pero decidieron fabricar sólo los movimientos de sus propios relojes, preservando así su exclusividad. En esta misma etapa, la compañía se centró en la fabricación de relojes de pulsera con grandes complicaciones. La empresa procuró volver a los métodos más tradicionales del oficio, respetando la tradición y el buen saber hacer que los caracterizaba.

De esta etapa, destaca su modelo 1735, que se caracteriza por tener repetición de los minutos, tourbillon, calendario perpetuo, fases lunares y cronógrafo con dispositivo ratrapante. Un maestro relojero tardó un año entero para montar este calibre.

En 2002 Marc A. Hayek pasó a dirigir la compañía modernizándola y publicitándola a nivel mundial. A día de hoy, Blancpain sigue siendo sinónimo de artesanía y calidad.

Website.: www.Blancpain.com